<-
Pulsa la flecha para volver
a la sección de relatos.
Estaba
lloviendo. Sin duda era uno de esos dias raros, uno de esos en
los que el tiempo está practicamente loco y parece como
si te fuese a caer el mundo encima. Uno de esos en los que tan
pronto llueve como hace sol, y tan pronto hace viento como cae
granizo. Sin duda alguna, el tiempo estaba volviendose loco y
rara vez lo hacía sobre las tranquilas, y apacibles llanuras
de Rotunia, conocidas en todo el continente de Leth, y a su vez
en casi todo el mundo de Plak, sobretodo por sus curiosos lemis,
unos animales inofensivos y del tamaño de un melon, famosos
por pastar alegremente sobre estas llanuras en los dias normales.
Pero aquel día, los lemis se encontraban en sus madrigueras,
y cuando eso ocurría es que era uno de esos dias raros,
y en los días raros nunca sabes lo que te puede pasar...
La posada estaba a revosar, la lluvia había amontonado
a los extrangeros que ahora se refugiaban del agua y cuidaban
sus mercancias pues el tiempo acaba de chafar las famosas fiestas
que se celebraban a principios de año en la ciudad de Rot,
Capital de Rotunia. No era seguro montar los tenderetes y levantar
las carpas, y ni mucho menos pasear por la calle cuando una bola
de granizo tenía muchas posibilidades de impactarte, pues
tan pronto llovía como venían fuertes vendabales
y eso podría acabar con más de un negocio, y en
el peor de los casos, incluso herir a algun comprador oportuno
además de crear mala fama. Por eso, se había trasladado
la importante fiesta de comienzo de año a las mejores posadas
de la ciudad. Sin duda alguna, no sería lo mismo ver a
juglares y trovadores en la calle, bajo sus coloridos disfraces
y encima de sus escenarios, que verlos a todos dentro de una posada,
pero al menos, dentro estaban seguros y ningun clima podía
aplazar una fiesta tan importante como esta.
Rudy, un aprendiz de mago de las tierras del Norte y de mediana
altura, había caminado desde muy lejos para poder ver la
famosa fiesta, pero se llevó una sorpresa en cuanto comprovó
que el mal tiempo había chafado la feria claramente, algo
que no solía ocurrir en Rotunia pues el reino tenía
fama de poseer uno de los mejores climas de todo el mundo de Plak,
mas ahora se encontraba en la posada de la Gema Gris, sin duda,
la que tenía la mejor cerveza de toda la ciudad y se hubiera
pasado todo el día leyendo un interesante libro que acababa
de comprar a un vendedor, de no ser porque un humano, de alrededor
de dos metros, y vestido con ciertas pieles de animal, había
interrumpido su armoniosa tranquilidad cochandose bruscamente
sobre el y derramando su cerveza sobre la mesa de Rudy, bañando
de esta manera por completo el nuevo libro que acababa de adquirir.
-¡¿Pero que diablos?! - Dijo Rudy alarmado en cuanto
vió el nuevo estado de su libro, y como un hombre grandullón
se hechaba encima de el sin poder evitarlo. Sin duda, era otra
pelea de borrachos y Rudy había sido impactado sin remedio
contra la pared, por suerte, no había sido nada pues pronto
el grandullón se había levantado de la mesa y había
arremetido contra su agresor. La guardia no tardó en llegar
pues tenían que mantener a salvo a los ciudadanos, y más
en momentos de fiestas, pero aun asi, el daño ya estaba
hecho y la novela de Rudy sobre dragones y caballeros no volvería
a estar como originalmente.
La mañana paso aburrida para los ojos de Rudy que se encontraba
ahora haciendo juegos malavares en su mesa pues el también
había preparado un espectáculo para mostrarlo en
la feria de Rot y necesitaba estirar los músculos un poco.
- No lo haces mal - Dijo una voz ronca cuando Rudy acababa de
empezar e interrumpiendolo así para mirar quien era el
que lo había llamado - De hecho, lo haces muy bien - Continuó
diciendo, hasta que Rudy paró y miró para ver quien
lo había llamado. Para su sorpresa, era el tipo de dos
metros el que lo llamaba, justo el mismo que había derramado
su cerveza sobre la novela de Rudy, por lo que el aprendiz de
mago no tardó en pasar de el y seguir a su bola. - Verás,
Mi nombre es Ruinix y he venido a disculparme - Dijo sincera y
seriamente el grandullón hombre mientras depositaba una
bolsa de cuero encima de la mesa - Esa bolsa es por las molestias
y por un trabajo que te pronpongo si consigues ayudarme, eres
el único con el que me he tropezado en esta ciudad, y como
cuando lo hice por el empujón de el otro borracho, parecías
un mago, pense que quizá sería buena idea plantearte
a ti mis problemas, pues necesito la ayuda de la magía
para liberar a mis amigos de las ataduras de un diablo menor -.
Sin duda, las palabras de Ruinix reflejaban la verdad y Rudy parecía
comprender lo que decía pues ya en otras ocasiones se había
enfrentado contra la magnitud de los numerosos diablos menores
que ahora andaban libremente por el mundo de Plak, parecía
sin duda que iba a ser una aventura emocionante, por lo que no
tardó en contestar....